En muchas comunidades Mayas, las mujeres están encontrando nuevas oportunidades para invertir en su bienestar como madres, y también en su desarrollo personal. Ellas cuidan a los hijos, apoyan el aprendizaje y sostienen la vida cotidiana. Pero para que puedan continuar cuidando de sus familias, también necesitan la oportunidad de cuidar de sí mismas.
Esto incluye reconocer que el bienestar no es solo físico, sino también emocional y mental. Para muchas mujeres indígenas, las conversaciones sobre salud mental han estado marcadas por el silencio y por expectativas culturales que las impulsan a sobrellevar las dificultades en silencio mientras continúan cuidando de los demás. El machismo puede reforzar estas realidades de maneras visibles e invisibles, dificultando que las mujeres hablen abiertamente sobre el estrés, el agotamiento o el dolor emocional.
A través del componente de Salud de la Mujer de Natün, las mujeres participan en talleres y sesiones grupales que crean espacios de reflexión, conversación y autocuidado. Estas sesiones ayudan a que las mujeres hablen abiertamente sobre el bienestar emocional, la salud mental y la importancia de cuidarse a sí mismas junto con sus familias. En este contexto, crear espacios donde las mujeres se sientan escuchadas, acompañadas y valoradas se vuelve profundamente significativo tanto para el bienestar individual como comunitario.
Cuando las mujeres fortalecen su propia salud, conocimiento y confianza, están mejor preparadas para cuidar de sus hijos, apoyar a sus familias y contribuir al bienestar de sus comunidades.
“Como mujer, tienes que hacer algo por ti misma — de lo contrario la persona se queda y se arruina.” — Petrona
Hoy, dos madres de la comunidad de Peña Blanca, Deysi y Petrona, quienes son cuñadas y comparten un hogar, reflexionan sobre cómo cuidar de su propio bienestar les ha ayudado a cuidar de sus hijos.

Deysi tiene 26 años y es madre de dos niños pequeños. Ella comenzó a participar en el Programa de Salud & Nutrición de Natün durante su embarazo, y continúa participando en el componente de Creciendo Sano, un programa que mejora la nutrición y la salud de mujeres y niños a través de un enfoque integral que fortalece la prevención, el autocuidado y la disponibilidad de alimentos saludables.
Para Deysi, convertirse en madre también significó aprender que su propio bienestar importa. Ella cree que cuando las mujeres cuidan de su salud física y emocional, están mejor preparadas para cuidar de sus hijos y contribuir a sus comunidades.
Cómo comparte Deysi: “Es importante porque, como mujeres, nuestra salud mental es importante en todo lo que hacemos. A veces, cuando no estamos bien mentalmente, tal vez dejamos de dormir, dejamos de comer y tenemos más preocupaciones, y eso afecta todo. Nos afecta físicamente, afecta a la familia, afecta a la comunidad — afecta todo. Cuando no estamos bien, descuidamos hasta nuestros hijos.

Petrona tiene 34 años y es madre de tres hijos. Fue referida a Natün después de que su hijo Gael naciera prematuro y enfrentará enfermedades frecuentes. Ella quería comprender cómo mejorar la salud de Gael y comenzó a asistir a talleres, incluso cuando esto significaba llevar a sus hijos con ella, para no perder la oportunidad de aprender.
A través del programa, Petrona inició un huerto familiar —uno de los 302 huertos familiares establecidos mediante el programa de Salud Y Nutrición de Natün— donde cultiva alimentos nutritivos y disponibles localmente, tales como el brócoli y rábanos, para su familia. El huerto no solo ayuda a aumentar el acceso a alimentos saludables en el hogar, sino que también fortalece la nutrición familiar y la prevención de la malnutrición.
Las mujeres también participan en talleres de recetas nutritivas, donde aprenden nuevas formas de preparar los alimentos que cosechan. El año pasado, las participantes recibieron guías con recetas, junto con instrucciones para preparar fertilizantes orgánicos y soluciones naturales para cuidar sus huertos en casa.
Cómo comparte Petrona: “Fue muy gratificante porque al poco tiempo pudimos cosechar, y vimos que hay posibilidades de tener un huerto en casa… es gratificante ir y cortar algo de tu propio esfuerzo.”
Aunque sus historias son diferentes, ambas madres nos recuerdan que cuando las mujeres tienen oportunidades de cuidar de su propio bienestar, se fortalecen familias enteras. Sus experiencias demuestran cómo invertir en la salud, el conocimiento y la confianza de las mujeres, genera beneficios duraderos que trascienden de lo individual y alcanzan a toda la comunidad.
Acompaña a Deysi y Petrona en el siguiente video mientras comparten sus historias con sus propias palabras.

