Ana Cumatz, Co-Directora Ejecutiva de Programas reflexiona sobre su primer año de liderazgo comunitario en Natün

Hace un año, Ana Cumatz se unió a Natün con gran entusiasmo y compromiso. Como mujer maya kaqchikel y líder dentro de un nuevo modelo de Co-Liderazgo, Ana reflexiona sobre el aprendizaje, el trabajo comunitario y la importancia de la pertinencia cultural como base de procesos sostenibles y justos.

Recuerdo mi llegada a Natün como un momento de mucha ilusión y compromiso. Llegué con entusiasmo, con el deseo profundo de aportar desde mi identidad como mujer maya kaqchikel y con la convicción de que el trabajo comunitario cuando se hace con respeto y pertinencia cultural, puede generar cambios reales. También, fue un inicio retador y muy significativo, ya que Natün creaba por primera vez el puesto de Co-Directora Ejecutiva de Programas, liderado por una mujer indígena, dentro de un nuevo modelo de liderazgo compartido y en una organización en proceso de innovación y crecimiento.

Me motivó la misión de Natün y su trabajo con comunidades del departamento de Sololá, mi territorio con el cual tengo un vínculo cercano y significativo. Tenía la expectativa de aportar al fortalecimiento comunitario desde la mirada de las mujeres indígenas, desde un liderazgo colectivo, aprender de otras miradas y contribuir a que la organización siguiera creciendo con un enfoque intercultural y comunitario.

Aprendizaje. Porque ha sido un año de aprender constantemente: sobre liderazgo compartido, sobre trabajo en equipo, sobre escucha profunda y sobre cómo acompañar procesos comunitarios con respeto y humildad.

He aprendido que el liderazgo no se ejerce desde la imposición, sino desde el diálogo y la construcción colectiva. También, he reafirmado la importancia de la confianza, la comunicación honesta y el reconocimiento de los saberes locales como base para cualquier proceso de etnodesarrollo comunitario.

Sí, hubo momentos en los que tuve que detenerme a escuchar más, tanto a mi compañera Co-Directora, al equipo, a la junta directiva y a las comunidades. Esos momentos me ayudaron a entender que mi rol no es dirigir desde arriba, sino acompañar, facilitar y abrir espacios para que otras voces lideren y que cada persona de mi equipo pueda florecer.

Desde que llegué a Natün he fortalecido mi forma de trabajar y liderar. Hoy conozco mejor a mi equipo, la realidad de las comunidades y las dinámicas institucionales, lo que me permite tener una visión más clara del rumbo de la organización y definir estrategias más coherentes. He ganado mayor confianza y claridad en mi rol como Co-Directora ejecutiva de programas.

Todo esto se sostiene en una comunicación honesta y constante con mi colega codirectora, clave para el co-liderazgo.

Lo defino como un liderazgo comunitario, colaborativo y facilitador. Busco escuchar, confiar y acompañar los programas, creando condiciones para que las personas y los equipos florezcan, al mismo tiempo equilibrar la responsabilidad institucional con el respeto a los procesos, tiempos y formas propias de las comunidades.

Uno de los mayores retos ha sido armonizar las dinámicas institucionales con los ritmos comunitarios, así como gestionar expectativas diversas. También ha sido un reto sostener el diálogo intercultural de manera constante y consciente.

Valoro profundamente la confianza, la apertura, el apoyo y el aprendizaje mutuo. El trabajo con las comunidades me recuerda constantemente el valor del conocimiento colectivo y la importancia de caminar junto con las comunidades.

Para mí, la pertinencia cultural significa reconocer, valorar y partir de las identidades, saberes, idiomas y formas de organización de las comunidades mayas con las que trabajamos, como Kaqchikel, Tz’utujil y K´iche´. Es trabajar desde su realidad y su cosmovisión, entendiendo que no existe un solo modo de ver y vivir el mundo, y que los procesos de desarrollo deben construirse desde las comunidades.

Integro la pertinencia cultural pensando siempre cómo cada decisión puede afectar o transformar la vida de las personas y comunidades con las que trabajamos. Esto implica escuchar y consultar a las comunidades, reflexionar antes de decidir y crear espacios donde sus voces sean protagonistas. También significa tomar en cuenta y practicar el uso de los idiomas locales, respetar y fortalecer sus formas de organización y reconocer sus maneras propias de entender el mundo.

Para mí, la pertinencia cultural no es solo respeto, sino coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos en el liderazgo cotidiano.

Un ejemplo muy significativo fue el proceso de elaboración del nuevo plan estratégico de Natün. Este proceso se desarrolló de manera participativa, consultando directamente a las comunidades y líderes comunitarios en su propio idioma y utilizando metodologías que facilitaran el diálogo desde sus formas de organización y su manera de entender el mundo.

Las comunidades no solo fueron escuchadas, sino que sus voces, decisiones, necesidades y fortalezas fueron tomadas en cuenta para definir los nuevos planteamientos estratégicos. Esto permitió construir un plan con identidad, legitimidad y sentido comunitario, fortaleciendo la confianza y la participación activa de las comunidades en el rumbo de la organización.

He aprendido que el conocimiento ancestral es una fuente viva de sabiduría y que el liderazgo local se basa en el servicio, el respeto, la responsabilidad colectiva y la búsqueda del bien común para el buen vivir.

Me siento profundamente satisfecha de haber contribuido a la construcción de un plan estratégico con identidad y sentido comunitario, elaborado de manera participativa y desde la voz de las comunidades. Ver cómo sus necesidades, fortalezas y sueños quedaron reflejados en el rumbo de la organización es uno de los logros que más me llena y reafirma mi compromiso con este trabajo.

Creo que mi trabajo aporta a consolidar una organización más cercana a las comunidades, más consciente de su identidad intercultural y más comprometida con un etnodesarrollo integral y sostenible.

Me inspiran las mujeres, las lideresas y los liderazgos comunitarios, la resistencia de los pueblos y la esperanza de construir un futuro más justo para las nuevas generaciones.

Sueño con seguir fortaleciendo los procesos comunitarios, consolidar el trabajo en equipo y profundizar el enfoque de pertinencia cultural en todos los niveles de la organización.

Me gustaría seguir fortaleciendo mis habilidades de liderazgo colectivo, comunicación intercultural y gestión estratégica, sin perder la conexión con mis raíces y valores.

That working with communities requires time, respect, and humility, and that cultural relevance is not a complement, but the foundation for achieving sustainable and just processes.

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